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Entrevista a Damia Serrano, Consultor Internacional de Estrategia y Planificación de Enoturismo

1.- Enología y turismo parecen que se dan la mano en los últimos años, y muchas regiones están uniendo estos dos conceptos para encontrar las diferencias que las hagan únicas. ¿Es una alternativa con futuro?

Son dos industrias que por naturaleza pueden generar grandes sinergias desde el punto de vista económico y social.

La industria vitivinícola necesita abrir nuevos mercados, a razón del enorme cantidad de vino que se produce y de la dura competencia en los mercados locales e Internacionales. La apertura hacia el turismo puede ser una nueva vía de ingresos, especialmente cuando muchas regiones vitivinícolas se encuentran cerca de zonas y destinos muy turísticos, com es el caso español. Para muchas de estas regiones puede constituir un elemento económico complementario al vitivinícola.

2.- ¿En qué actividades concretas se materializa el maridaje entre turismo y la enología?

En España el nodo de referencia es la bodega. Es desde donde se crea el producto enoturístico. Desde la bodega se articulan otros atractivos y actividades, pero éstas ya resultan complementarias (restauración ,alojamiento, actividades vinculadas a las catas, paseos entre viñedos, turismo activo, pedagógico, etc.). La tendencia es que otros atractivos y elementos que ahora son complementarios también puedan convertirse en el motivo principal del viaje: alojamientos temáticos del vino, restaurantes con menús y cartas representativas de la región, actividades con dosis de creatividad y participación elevadas, etc.

3.- ¿Cree que llega al público todo el potencial y toda la oferta que ofrece el turismo del vino?

Estamos en una fase de desarrollo, mi mucho menos hemos llegado a una situación de plenitud. Por tanto hay mucho recorrido. Por un lado hay que definir bien ese público. Muchos de los turistas que vienen a España lo hacen por motivación del sol y playa o cultural y el tema enogastronómico es contemplado como secundario o complementario. Conseguir reposicionar esto en la decisión del viajero es un reto clave para tener enoturistes de alta motivación o “winelovers”.

Desde el punto de vista de la oferta, existen muchísimos proyectos interesantes y competitivos que los considero pioneros a nivel internacional, pero también hay un enorme grupo de bodegas y territorios que apenas han empezado a andar. Y es que ofrecer turismo del vino no es vender vino. Pasar de la venta de productos a la venta de experiencias es un reto que se debe entender muy bien desde el punto de vista empresarial. Implica inversión y profesionalización en Servicios.

4.- ¿Qué tipo de público objetivo está interesado en la cultura del vino? 

Es muy amplio y depende de la motivación que uno tiene. Al margen de los amantes del vino, que son auténticos expertos, existen un grupo de aficionados muy amplio que les interesa el vino y los alternativos que valoran los espacios vitivinícolas para desarrollar otras actividades, las que realmente les motivan (gastronómico, Deportivo, senderismo, etc.)

No obstante soy del parecer que lo que hay que estudiar son los estilos de vida de la gente. Muchas veces una familia que se interesa por los dólmenes o poblados de la antigüedad puede resultar un una familia potencialmente enoturística, sensible con la cultura del lugar y su historia.

5.- ¿Cree que las fronteras de las denominaciones de origen constituyen un problema para el enoturista?

No el problema es la incoherencia de encontrar marcas turística territoriales que no coinciden con las denominaciones de origen. Eso provoca confusión al enoturista y mala coordinación entre los entes gestores. En definitiva una mala planificación de un destino enoturístico.

6.- ¿Qué modelo de enoturismo sería deseable?

No me gusta hablar de modelos en turismo. Es cierto que hay territorios similares pero cada uno tiene sus propias características. De hecho es lo que busca el turista, esa diferenciación. Existe entonces políticas, acciones que son deseables y que hay regiones que las han sabidos desarrollar mejor que otras. Por ejemplo el marketing enoturístico de Napa Valley (California) o La Rioja, la estructuración de turismo experiencial en Ribera del Duero o Penedès, las políticas de planificación turística en Alsacia, la sostenibilidad en Mosela (Alemania), etc. De cada lugar se debe estudiar aquello que puede mejorar tu proyecto enoturístico. No obstante hay dos retos globales que marca la OMT y que creo que son claves: la sostenibilidad de cualquier proyecto turístico y el compromiso de desarrollar un turismo responsable.

By | 2016-06-08T18:34:52+00:00 junio 8th, 2016|Calidad turística, IMAT, Industria Turística|0 Comments

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